Aunque tradicionalmente esté asociado al armario femenino, el color rosa es uno de los básicos del vestuario para hombre, y no debería faltar entre nuestras prendas de uso diario. De hecho, la amplísima gama de tonos que abarca el rosa no sólo es fácil de combinar a la hora de superponerlo a cualquier color neutro, como el gris, el marrón o el azul marino, sino que actúa como complementario perfecto para la mayoría de tonalidades de la piel y el cabello, convirtiéndose en una salida rápida a la hora de escoger una camisa o corbata que nos favorezca.
La gran incógnita, sin embargo, es cómo acertar a la hora de incorporar el rosa a nuestro guardarropa, sin pasarse ni perder masculinidad. La camisa, la gran aliada a la hora de transformar unos chinos o un sencillo vaquero en un outfit de primera categoría, es siempre la mejor respuesta. En rosa insaturado, combina tanto con trajes, chalecos, blazers o jerséis, y su versatilidad hace que se adapte a cualquier tipo de pantalón. Por su parte, las prendas de punto, en forma de cárdigan, sweater o jersey de cuello vuelto, son seguramente la apuesta más calentita y agradecida para los meses que vienen, y ayudan a poner una de color a nuestro look ‘uniformado’ del día a día. Prueba a combinarlas bajo una chaqueta de tweed o con vaqueros lavados.
Los trajes en rosa son, sin embargo, harina de otro costal: por norma general sólo funcionan en los meses de verano, y aunque pueden convertirse en un look ganador combinados con acierto con las prendas y complementos adecuados, resultan más complicados y difíciles de llevar. Para empezar: prueba con una sencilla chaqueta de algodón de corte old school, combinada con pantalón blanco o marino. (Hola)







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